TORRE PACHECO (MURCIA) 2010
viernes, 11 de marzo de 2011
MI ESPERA
Acariciar tu piel sedosa como un pañuelo tejido en cachemir,
que atraviesa el anillo del dedo meñique
de vírgenes consagradas a la diosa Venus,
contemplar tu cara iluminada parcialmente en la penumbra,
por lucernas de aceite botadas por jóvenes vestales,
y un olor a complicidad que hacia presagiar
el amor contenido en el parpadear de los sueños
y ocultaba la desnudez de flamantes de noches de deseo.
Pero las hojas levantaban sospechas
con tunicas de sombra y sueños de distancia,
los frutos de los labios derramaban quimeras
al manto de la noche, y una esperanza febril,
escondia, derramando en el lecho,
el coraje de insomnios y silencios que auspician
las memorias de espejo con luces
que espero que al final,
respiren futuras y gozosas transparencias.
martes, 22 de febrero de 2011
ESPERANZA EN LA ESPERA
Todo es frío,
el andén donde apagué los sueños,
los vientres vacíos,
los ojos donde anida
el chapapote del deseo,
la huida de la luz
hacia las calles altas
y tus pechos callados,
donde alguna vez
descansó ilusionada
mi ilusión
conviviendo con tu camino
en la desdicha.
Y en mi viaje
hacia el fondo del abismo,
me apeé en la estación
perdida de recuerdo,
y no encontré mi boca
entre tus piernas,
teniendo que alquilar
un estomago nuevo
con paredes blancas,
donde pegar tu foto
y tu palabra.
Tuve que levantar la luna
para escuchar tu sonrisa en espera,
mirar al fondo del espejo
para mezclar mis canas y tus besos
y, al tocar las sábanas blancas y baldías,
vi por primera vez que tú no estabas
y sentí la negra desazón que me provoca
el ver que ya te has ido,
dejándome una estela de recuerdos
con el gusto a la hiel en el bolsillo,
donde guardo corduras de un tiempo sin espera
y que tengo presuntamente retenido.
martes, 8 de febrero de 2011
RECUERDOS ANTE TU NO PRESENCIA
Cosía las costuras del tiempo
edificando sueños
en atardeceres insaciables.
Su sensualidad femenina
me hacia cofrade del amor
atesorando balanzas de deseo.
Mis preámbulos amorosos
recorrían su boca excitada
carnando sus labios,
y la profunda combinación del beso,
cautivo en pasiones,
encontraba susurros
que animaban a las hadas de luz
a cometer incestos,
subidos a la línea verde
del vientre flácido
de opulentos matronas.
Y, en la cumbre de agosto,
los sueños contaban al azar
la desnudez cautiva de la roca,
derramando miradas de antaño
que hacían temblar
la cara oculta de la luna
en su fase de cuarto menguante.
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